Trabajar la reactividad requiere un enfoque basado en el refuerzo positivo, la gestión de la distancia y el respeto por los límites emocionales del perro. Aquí tienes 5 ejercicios fundamentales extraídos de las fuentes para ayudar a tu perro a gestionar sus emociones:
1. Protocolo LAT (Look-at-That / «Mira eso»): Este ejercicio busca cambiar la respuesta emocional de tu perro de miedo o frustración a una neutral o positiva.
◦ Cómo hacerlo: Cuando tu perro note el detonante (otro perro, persona, etc.) a una distancia segura donde no reaccione, marcas el comportamiento (con un clicker o un «muy bien») justo cuando lo mira. Cuando tu perro gire la cabeza hacia ti tras la marca, dale un premio de alto valor. Esto le enseña a enfocarse en ti tras ver el estímulo en lugar de explotar.
2. Técnica de Marcar y Mover (Mark and Move): A diferencia del LAT, este ejercicio se enfoca en empoderar al perro para que tome la decisión de alejarse por sí mismo.
◦ Cómo hacerlo: Identifica un punto de decisión donde el perro nota el estímulo pero aún no reacciona. Marca el comportamiento de mirar el estímulo sin tensión, pero en lugar de premiar ahí mismo, muévete hacia atrás alejándote del detonante y entrega la recompensa una vez que hayan ganado distancia. Esto refuerza la conducta de desconectarse y alejarse para sentirse seguro.
3. Giros de 180 Grados (Giro en U de emergencia): Es un ejercicio de seguridad para evitar encuentros inesperados que superen el umbral de tu perro.
◦ Cómo hacerlo: Enséñalo primero en casa sin distracciones. Utiliza una señal específica (como un giro radical de tu cuerpo o una palabra) para cambiar de dirección 180 grados. Practícalo durante los paseos tranquilos como si fuera un juego para que, cuando aparezca un detonante de forma repentina, puedas usarlo para alejarte rápidamente sin que el perro lo asocie con un problema.
4. Paseos en Paralelo: Sirve para que el perro aprenda a estar cerca de otros estímulos sin tener que interactuar directamente con ellos.
◦ Cómo hacerlo: Camina en la misma dirección que otra persona o un perro tranquilo, manteniendo una distancia suficiente para que tu perro no se detone y se sienta seguro. El objetivo es reforzar comportamientos adecuados (como olfatear o caminar relajado) en presencia del estímulo «peligroso», permitiendo que tu perro se habitúe a su presencia gradualmente.
5. Ejercicios de Olfato (Búsqueda o «Comida Gratis»): El olfato es una herramienta de «descompresión» que ayuda a bajar los niveles de cortisol y estrés en el perro.
◦ Cómo hacerlo: Cuando veas el estímulo que hace que tu perro reaccione, comienza una «barra libre» de comida de alto valor, esparciéndola por el suelo para que el perro la busque. Esto se hace independientemente del comportamiento inicial del perro para cambiar la asociación emocional del estímulo: si antes ver un perro significaba tensión, ahora significa que aparecen premios deliciosos en el suelo.
Consideración importante: Para que estos ejercicios funcionen, es vital trabajar siempre por debajo del umbral de reactividad, es decir, a una distancia donde el perro esté consciente del estímulo pero sea capaz de mantener la calma y aceptar premios.